El mundo al rev茅s: la casa de Celestina como heterotop铆a

Frederick Bishop, Samford University

Frederick Bishop earned his B.A. in Spanish from Samford University in 2025. He currently serves as a Second Lieutenant in the United States Air Force, where he is undergoing pilot training. His academic interests center on the intersections of literature, political science, economics, history, and philosophy.

Abstract

Celestina鈥檚 house in La Celestina[1] functions as a Foucauldian heterotopia: a space of transgression, inversion, and ambiguity where social boundaries collapse. Functioning simultaneously as brothel, workshop, and site of conspiracy, the house disrupts and reconfigures feudal hierarchies by allowing servants, nobles, and marginalized figures to negotiate power through illicit exchanges. Celestina herself embodies this inversion: neither wife, widow, nun, nor demoiselle, she defies traditional roles of women, managing a secretive world hidden in the margins of society. The house becomes an engine of transgressive behaviors鈥攄issolving social classes, subverting moral and religious norms, and anticipating the transition from feudal hierarchy to capitalist exchange. Therefore, La Celestina captures the powerful impact heterotopias have on social, political, and economic norms. This enduring resonance is evident in parallels with modern clandestine networks鈥攔anging from human trafficking networks to digital echo chambers鈥攖hat similarly shape social reality from the margins. Ultimately, Celestina鈥檚 house emerges as both a physical setting and symbolic catalyst, a heterotopia whose capacity to destabilize society extends beyond the medieval world.

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La Celestina, de Fernando de Rojas, as铆 como las novelas picarescas con protagonistas femeninas, ha sido objeto de estudios relativamente recientes a partir de enfoques foucaultianos como la parresia o la heterotop铆a.[2] En este ensayo propongo un an谩lisis in茅dito del espacio de la casa de Celestina como una heterotop铆a, que Michel Foucault define en su ensayo 鈥淥f Other Spaces鈥 (1986) por medio de un contraste con la utop铆a y la distopia. En efecto, las utop铆as son paisajes ideol贸gicos 鈥減erfectos鈥 e 鈥渋rreales鈥, intentos de alcanzar un para铆so que ocupan un espacio mental y emocional pero que no pueden materializarse en el mundo f铆sico. Las heterotop铆as, a su vez, son ubicaciones ideol贸gicas que existen en el espacio f铆sico, pero que no logran integrarse en la sociedad鈥攅l mundo real. Una es perfecta pero irreal; la otra es real pero imperfecta. Foucault explica, adem谩s, que las heterotop铆as yuxtaponen 鈥渋n a single real place several spaces, several sites that are 鈥 incompatible鈥 (25). Por consiguiente, la funci贸n de la heterotop铆a es 鈥渢o create a space that is other, another real space, as perfect, as meticulous, as well arranged as ours is messy, ill constructed, and jumbled鈥 (27). Entre otros ejemplos de heterotop铆as, Foucault incluye la c谩rcel, el cementerio, la iglesia, el internado escolar, el museo y el burdel. La incompatibilidad entre el mundo interno de la heterotop铆a y su mundo externo proviene de las diferencias fundamentales en sus reglas, leyes, estructuras, econom铆as, jerarqu铆as sociales y aspiraciones. Las heterotop铆as mantienen pr谩cticas estrictas porque est谩n naturalmente aisladas de las presiones externas de la sociedad para cambiar. Por tanto, una heterotop铆a debe tener la capacidad de generar cambios en la sociedad, ya sea mediante la purificaci贸n moral, la corrupci贸n, la modelaci贸n econ贸mica o la actitud filos贸fica como catalizador que lleva a la b煤squeda de la verdad y la cr铆tica de las ideas establecidas.

La relevancia de este ensayo radica en que la eternidad del burdel clandestino medieval se refleja hoy en d铆a en heterotop铆as modernas como las redes de trata de personas, los grupos de chat en l铆nea y las prisiones que igualmente operan fuera de la sociedad dominante y que, sin embargo, la influyen profundamente. Estos espacios, as铆 como la casa de Celestina, sirven como centros de transgresi贸n que reflejan, cuestionan y remodelan las normas sociales. Por ejemplo, las redes de trata de personas cosifican a los individuos de una manera que perpet煤a la desigualdad econ贸mica y social, manifestada tambi茅n en la prostituci贸n clandestina de la era medieval cuando las mujeres de bajos recursos ten铆an solo tres opciones de vida: casarse, hacerse monja o prostituirse. Los grupos de chat en l铆nea, que a menudo funcionan como c谩maras de eco para ideolog铆as radicales, desaf铆an las narrativas sociales e influyen en acciones del mundo real, proporcionando un hogar para voces marginadas y desinformaci贸n. Cada una de estas heterotop铆as motiva el cambio social, ya sea a trav茅s de protestas p煤blicas, reformas pol铆ticas o cambios en la conciencia colectiva, ejerciendo un impacto transformador mucho mayor que el alcance de la sociedad dominante en s铆 misma.

Este ensayo apunta a demostrar que la casa de Celestina funciona a la vez como una ubicaci贸n f铆sica y un espacio simb贸lico de inversi贸n y transgresi贸n. En efecto, a la diferencia de una casa como espacio familiar, la casa de la alcahueta es un refugio para sus maquinaciones y el lugar donde suceden eventos claves que modificar谩n el desarrollo de la trama (como el plan de subyugar a Melibea para entregarla a Calisto, o el acuerdo de extorsi贸n entre la alcahueta y los siervos de Calisto contra este 煤ltimo) hasta el final tr谩gico con la muerte de todos los protagonistas (Celestina, los siervos, Calisto y Melibea). Por consiguiente, el an谩lisis del burdel tardomedieval desde el enfoque de la heterotop铆a de Foucault es relevante para la obra de Rojas porque este espacio geogr谩fico hace referencia a un significado, y porque en este espacio se llevan a cabo manipulaciones en las jerarqu铆as de poder. Dicho espacio a铆sla comportamientos desadaptados, asuntos il铆citos, intercambios capitalistas, conspiraciones y la disoluci贸n de clases sociales, impactando y controlando directamente la narrativa externa desde su heterotop铆a. 

La casa de Celestina como espacio de transgresi贸n y traici贸n

La casa de Celestina constituye un centro de operaciones para cuatro eventos clim谩ticos en la obra, lo que refuerza su rol como espacio de transgresi贸n. En efecto, en el Auto I, el primer encuentro entre Celestina y Sempronio, el siervo de Calisto鈥攓uien busca ayuda para la conquista amorosa de su amo鈥攜a establece las din谩micas de poder entre Celestina y los criados, demostrables, por ejemplo, en el acercamiento sumiso por parte de Sempronio, y revela c贸mo la casa de Celestina existe como un microcosmo secreto y aislado del mundo por sus paredes y una puerta (106).

SEMPRONIO: Madre m铆a, bien tern谩s confian莽a e creer谩s que no te burlo. Torna el manto e vamos, que por el camino sabr谩s lo que, si aqu铆 me tardasse en dezirte, impedir铆a tu prouecho e el m铆o.

CELESTINA: Vamos. Elicia, qu茅date adi贸s, cierra la puerta. 隆Adi贸s paredes!

La menci贸n de las paredes y la puerta cerrada por parte de Celestina es significativa porque las paredes marcan la separaci贸n social entre lo p煤blico/ privado; y la puerta es un umbral de tr谩nsito entre lo prohibido/ permitido 鈥搖n mundo dentro de otro mundo, o sea, una heterotop铆a. En efecto, cuatro escenas clim谩ticas que predicen el final tr谩gico de la obra ocurren dentro de la casa de Celestina, como: a) la reuni贸n de Celestina con los siervos de Calisto y donde fomentan su pacto de colaboraci贸n (Auto III 138-143); b) la ideaci贸n de la estrategia de Celestina para manipular a Melibea y hacerle aceptar los avances de Calisto (Auto III 143-145); c) la invocaci贸n a Plut贸n y los rituales m谩gicos que trastornan las normas sociales tardomedievales en cuanto a la piedad y moral encarnadas por Melibea, y su reorientaci贸n hacia la manipulaci贸n y el beneficio personal (Auto III 147-148); d) y, por 煤ltimo, la discusi贸n clim谩tica entre Sempronio, P谩rmeno y Celestina sobre la divisi贸n de las recompensas, lo que llevar谩 al asesinato de la alcahueta en su propia casa a manos de los criados de Calisto por no cumplir aquella con su parte del trato (Auto XII 268-275), y, posteriormente, a la muerte de sus criados ajusticiados por el crimen cometido.

En esta sucesi贸n de eventos, el lector descubre las funciones m煤ltiples de la casa de Celestina鈥攄esde acuerdos comerciales y negociaciones hasta brujer铆a y luchas de poder鈥攔eforzando su funci贸n de heterotop铆a. Ahora bien, por una parte, la reuni贸n entre Celestina y Sempronio no solo establece las bases de su complot, sino que tambi茅n muestra la casa como un espacio intramuros seguro y secreto, donde las conspiraciones de una mujer socialmente marginalizada pueden planificarse sin interferencia del mundo exterior (Gam贸n Fielding 121): 鈥淪empronio vase a casa de Celestina [鈥 P贸nense a buscar qu茅 manera tomen en el negocio de Calisto con Melibea鈥 (Auto III 138). Asimismo, en este espacio, Sempronio se siente seguro para traicionar a su amo con la intenci贸n de explotarlo, una falta contra el pacto de fidelidad personal que exist铆a entre siervo/ amo en la sociedad feudal, y la transferencia de su lealtad y obediencia a Celestina para el 茅xito del negocio: 鈥Procuremos prouecho, mientra pendiere la contienda [...] Donde no m谩s vale que pene el amo, que no que peligre el mo莽o [鈥 Haz a tu voluntad, que no ser谩 茅ste el primer negocio, que has tomado a cargo鈥 (Auto III 141). Por 煤ltimo, la ausencia de P谩rmeno en la reuni贸n entre Celestina y Sempronio les permite a estos confabular para utilizarlo: 鈥淎 esse tal [P谩rmeno] dos aleuosos [鈥 Ser谩 de los nuestros. Darnos ha lugar a tender las redes sin embara莽o, por aquellas doblas de Calisto鈥 (Auto III 143).

Por otra parte, la discusi贸n sobre la divisi贸n de las ganancias entre Celestina y los siervos de Calisto tambi茅n revela el rol de la casa en la explotaci贸n humana cuando las alianzas se desmoronan y la avaricia supera la lealtad (Auto XII 272-274):

P脕RMENO: D茅te lo que prometi贸 o tom茅mosselo todo. Harto te dez铆a yo qui茅n era esta vieja, si t煤 me creyeras. [...]

CELESTINA: Viuo de mi oficio, como cada qual oficial del suyo, muy limpiamente. A quien no me quiere no le busco. De mi casa me vienen a sacar, en mi casa me ruegan. Si bien o mal viuo, Dios es el testigo de mi cora莽贸n. E no pienses con tu yra maltratarme, que justicia ay para todos: a todos es ygual. Tan bien ser茅 oyda, avnque muger, como vosotros, muy peynados. D茅xame en mi casa con mi fortuna.

SEMPRONIO: 隆O vieja auarienta, garganta muerta de sed por dinero!, 驴no ser谩s contenta con la tercia parte de lo ganado?

CELESTINA: 驴Qu茅 tercia parte? Vete con Dios de mi casa t煤. E essotro no d茅 vozes, no allegue la vezindad. No me hagays salir de seso. No querays que salgan a plaza las cosas de Calisto e vuestras.

SEMPRONIO: Da bozes o gritos, que t煤 complir谩s lo que prometiste o complir谩n oy tus d铆as.

ELICIA: Mete, por Dios, el espada. Tenle, P谩rmeno, tenle, no la mate esse desuariado.

CELESTINA: 隆Justicia!, 隆justicia!, 隆se帽ores vezinos! 隆Justicia!, 隆que me matan en mi casa estos rufianes!

Dichas interacciones enfatizan la naturaleza dual de la casa de Celestina como un refugio para la transgresi贸n del marginado y un lugar de traici贸n. En el centro, Celestina se entrona como la mente maestra de este submundo dentro de su casa. Sin embargo, a pesar del poder y la manipulaci贸n, la historia de Celestina termina con su propio asesinato. As铆, la casa se convierte en otra heterotop铆a: una tumba sellada.

La casa de Celestina como narrativa social

La infraestructura de la casa de Celestina no puede entenderse plenamente sin examinar el contexto sociopol铆tico y econ贸mico de la Espa帽a medieval, y, particularmente el declive del feudalismo. En efecto, la obra se desarrolla durante un momento clave de transici贸n social. La monarqu铆a, la nobleza y la iglesia eran conscientes del riesgo de disturbios entre el pueblo bajo. Baste recordar que, en el feudalismo, la sociedad se divide en niveles de roles y relaciones distintas con el Rey o el Papa. Esta jerarqu铆a formaba un gran grupo de siervos y sirvientes en la base, concentrando el poder hacia la cima de la pir谩mide hasta llegar al monarca, el monarqu铆a, un s铆mbolo de poder concentrado en un ente. El Papa y el Rey representaban la monarqu铆a en sus respectivas esferas de influencia鈥攍a clerical y la noble. En cuanto a los monjes, obispos, se帽ores, caballeros y vasallos, estos serv铆an como administradores intermedios, ejerciendo autoridad sobre campesinos mientras disfrutaban de un estatus privilegiado. No obstante, 鈥渆l feudalismo alzaba barreras, interrump铆a el progreso y, a menudo frustraba los resultados [鈥 de este 煤ltimo鈥, las estructuras gubernamentales europeas previas hab铆an buscado disolver barreras y generar igualdad鈥 (Lobingier 192). Para muchos, el feudalismo barr铆a a Europa como 鈥渦na ola de pol铆ticas regresivas鈥 (192). En el contexto hist贸rico de La Celestina, el feudalismo se hab铆a consolidado en la vida espa帽ola durante siglos, 鈥渉abi茅ndose establecido en un per铆odo m谩s temprano鈥 (200).[3] Y, en medio de estos roles estratificados, comenz贸 a gestarse un descontento significativo en sus 煤ltimas etapas. En efecto, motivados por la exposici贸n a nuevas ideas, tensiones econ贸micas y la colectivizaci贸n, tanto los campesinos como los grupos marginados comenzaron a desafiar esta jerarqu铆a r铆gida, amenazando la estabilidad del sistema feudal.

Ahora bien, dentro del espacio heterot贸pico de su casa, Celestina se sit煤a fuera de esta estructura social feudal, encarnando una figura que no se alinea con ninguno de sus roles predefinidos. Su estatus ambiguo tambi茅n refleja la transici贸n social hacia estructuras capitalistas emergentes. En efecto, como mujer de negocios independiente, Celestina opera en un espacio liminal que combina remanentes de la sociedad feudal con los primeros sistemas de econom铆a de mercado. Su habilidad para beneficiarse de actividades il铆citas y manipular a representantes de diversas clases sociales anticipa la erosi贸n de las jerarqu铆as feudales r铆gidas, enfatizando la creciente influencia de las relaciones transaccionales sobre el estatus heredado. Celestina, en efecto, no encaja en ninguno de los estados de vida de la mujer bautizada medieval, como bien lo explica Ortega-Sierra:

Dicha taxonom铆a de origen a la vez jur铆dico-pastoral y biol贸gico se divide, como se sabe, en cuatro estados de vida: doncella, casada, viuda, y monja. Asimismo, este sistema sint茅tico o simplificador resulta de tres criterios superpuestos: a) una edad de la vida (joven/adulta/mayor); b) un estado civil (o sea, la posici贸n jur铆dica de la mujer frente el matrimonio); c) una funci贸n inherente a cada esta de vida femenino (esposa/ madre). (304)

Celestina opera, por tanto, desde los m谩rgenes sociales, y se forja una identidad 煤nica como empresaria independiente y artesana de las artes oscuras鈥攗na mezcla de la vieja maestr铆a mercantil oriental y la reci茅n emergente gesti贸n del capital. Su papel socava el orden feudal al explotar sus debilidades鈥攎anipula a nobles como Calisto, que dependen de ella para satisfacer sus deseos, y aprovecha su red de prostitutas y sirvientes para mantener el poder. Esta posici贸n ambigua le permite subvertir la jerarqu铆a tradicional, convirtiendo su casa en un microcosmos representativo de la transici贸n social del feudalismo hacia las estructuras capitalistas emergentes. La independencia de Celestina desaf铆a la propia noci贸n de una sociedad jer谩rquica r铆gida, y arroja luz sobre un mundo donde el poder se alcanza por medio del ingenio, la manipulaci贸n y el control sobre espacios marginados. Con todo, el 茅xito de Celestina no deja de ser breve y solo puede existir dentro de los l铆mites de las paredes de su casa, o sea, de su heterotop铆a foucaultiana. Por tanto, la anomal铆a social que representa Celestina debe ser eliminada y esto ocurre dentro de su propia casa lo que hace evolucionar este espacio comercial capitalista a una heterotop铆a diferente: la tumba.

Durante el per铆odo bajomedieval, y ante la inevitabilidad de la prostituci贸n, los burdeles se convirtieron en el refugio de marginados y excluidos, al ampliar r谩pidamente el papel y alcance del trabajo sexual (Iglesias 193; Molina Molina 111). Las perspectivas econ贸micas motivaron al Estado a legalizar la prostituci贸n 鈥淸por ser] lucrativa y un solo burdel controlado por las autoridades supon铆a un buen negocio en las ciudades鈥 (Iglesias 194). Los burdeles privados estaban restringidos, y el proxenetismo, el trabajo sexual en casa, la solicitud individualizada o cualquier otra forma de prostituci贸n fuera de los burdeles p煤blicos eran limitados y sometidos a cargas financieras significativas (Molina Molina 111).

El Estado consideraba necesario mantener a las trabajadoras sexuales aisladas de la sociedad, aunque accesibles. Como resultado, la 鈥減rostituci贸n [privada] no se erradic贸 pues 鈥 aparece una prostituci贸n clandestina, convirtiendo a las mujeres que venden su cuerpo fuera de la puter铆a en ilegales, al igual que a los alcahuetes鈥 (Iglesias 195). Seg煤n la opini贸n social, 鈥渆stas prostitutas clandestinas pasaron a ser de 鈥榤ejor calidad鈥 que las que trabajaban en las manceb铆as p煤blicas鈥, ya que ten铆an m谩s experiencia, flexibilidad y clientes honestos鈥斺渕ucho m谩s selecto y discreto鈥 (Iglesias 197). Era com煤n que trataran y conversaran con varios forasteros鈥攃omo mercaderes o funcionarios鈥攓ue deseaban evitar la verg眉enza y la baja calidad de los burdeles p煤blicos de la ciudad (L贸pez Beltr谩n 226). Debido a esta consolidaci贸n hacia la prostituci贸n privada, las alcahuetas se convirtieron en poderosas fuerzas de control y manipulaci贸n, proporcionando hogares y cuidado a prostitutas que buscaban liberarse de los burdeles y negociando servicios para hombres de todos los niveles de la pir谩mide social feudal, sentando las bases para que los roles hist贸ricos feudales comenzaran a difuminarse entre campesinos y se帽ores.

Este trasfondo socioecon贸mico subraya el poder de Celestina, y el papel de sus sirvientas/ prostitutas, Elicia y Are煤sa, es integral a las operaciones de su casa. Su presencia establece a Celestina no solo como manipuladora de din谩micas socio-amorosas, sino tambi茅n como alcahueta, al gestionar un burdel clandestino ilegal. De Rojas muestra la amplia influencia de Celestina鈥攕us servicios son solicitados por hombres de todos los niveles sociales: 鈥淸c]aballeros viejos y mozos, abades de todas dignidades, desde obispos hasta sacristanes鈥, 鈥渆studiantes y despenseros鈥, y 鈥渉ombres descalzos contritos y rebozados, desatacados鈥 (226, 83). Entre sus muros, las barreras de la sociedad se desmoronan鈥攍os hombres sin hogar se convierten en amos de mujeres alojadas, y los se帽ores se convierten en sirvientes sexuales de prostitutas de clase baja. Una vez que ingresan en su heterotop铆a, el Rey y el campesino se igualan; y Celestina se convierte, por as铆 decirlo, en diosa. Esta inversi贸n de la sociedad feudal ejemplifica la naturaleza anti-feudalista de la casa de Celestina. Como mujer de negocios operadora de un sistema econ贸mico emergente in茅dito para el mundo medieval, Celestina aprovecha su posici贸n capitalista para hacerse Reina de su propio submundo, traficando a mujeres, manipulando a compradores hasta someterlos y manteniendo la lealtad de los funcionarios estatales para evitar consecuencias legales鈥攗na heterotop铆a de una era precapitalista.

Una clave para entender el poder de Celestina radica en su interacci贸n con la trama de la obra. Seg煤n Iglesias, 鈥渓os criados de las familias acomodadas estuvieran entre los principales usuarios de la prostituci贸n y fueran miembros del hampa鈥 (194). Asimismo, De Rojas estructura la influencia de Celestina sobre Calisto y Melibea a trav茅s de sus sirvientes. Celestina accede a Calisto por medio de Sempronio, su sirviente, explotando su relaci贸n con Elicia, la prostituta. La alcahueta manipula h谩bilmente a Sempronio utilizando su deseo de dinero y placer. M谩s all谩 de Sempronio, Celestina emplea su red de manera igualmente astuta. Explota las posiciones de Are煤sa y Elicia como prostitutas para satisfacer las demandas de sus clientes y manipular a aquellos dentro de su esfera de influencia, como P谩rmeno. Inicialmente resistente a sus intrigas, P谩rmeno se ve atra铆do por las promesas de riqueza y placer con Are煤sa, demostrando su habilidad para explotar las debilidades humanas.

Por una parte, la precisi贸n hist贸rica utilizada por el autor al conectar a Celestina con las familias adineradas solidifica la narrativa al intentar ser precisa en su retrato de la due帽a de un burdel clandestino. Este intento apunta a otras caracter铆sticas importantes, como el propio burdel clandestino, que tuvo un impacto hist贸rico considerable en la sociedad m谩s all谩 de la regresi贸n moral. Al interpretar la casa de Celestina como un mercado precapitalista que se dedica a la venta de trabajo sexual a cambio de favores comerciales o incentivos financieros, tambi茅n se puede concluir que otras heterotop铆as en la Espa帽a medieval igualmente anticiparon el capitalismo en su descontento con la econom铆a feudal. De hecho, el burdel clandestino fue un fen贸meno real y un centro de actividad capitalista temprana. Incluso sin los amuletos y rituales de Celestina, estos lugares de reuni贸n discretos disolvieron la clase feudal y la reemplazaron con una visi贸n de la burgues铆a como una nueva clase social.

Por otra parte, la casa de Celestina supera el espacio f铆sico para convertirse en concepto inmutable. La casa de Celestina y 鈥渓a trayectoria profesional de Celestina se ha realizado en tres viviendas diferentes que han ido movi茅ndose de las afueras al centro urbano鈥 (Iglesias 201). La casa de Celestina, su negocio de prostituci贸n, peluquer铆a, intermediaci贸n matrimonial, tejido, socializaci贸n y provisi贸n de una vida para mujeres j贸venes que buscan trabajo, solo se hace m谩s poderosa a medida que se ve obligada a cambiar de ubicaci贸n f铆sica. El burdel clandestino hace lo mismo: a medida que legitima, m谩s hombres y mujeres participan de esta actividad il铆cita, generando un mundo de intercambio de servicios. La heterotop铆a sobrevive a medida que sus muros se engrosan con cada nuevo noble, cl茅rigo o campesino que se convierte en cliente de Celestina, uni茅ndose a un mundo de marginaci贸n y exilio. 

La casa de Celestina como gestora de la memoria colectiva

Seg煤n Mar铆a Garc铆a, el 鈥減apel de los gestores de la memoria colectiva reafirmar, retocar o incluso deshacer las condiciones de permanencia de estos 鈥榚spacios-otros鈥欌 (333). La memoria colectiva de la historia y la identidad social est谩 directamente controlada por las heterotop铆as鈥攅spacios invisibles y otros. Dentro de este 谩mbito, lo 煤nico que puede detener la alteraci贸n permanente de la realidad en las heterotop铆as son los llamados 鈥済estores de la memoria colectiva鈥. De ser el caso, los guardianes de la memoria colectiva dependen de su poder proveniente de documentos de los que se extrae la historia: libros, cartas, ensayos, entre otros. En cambio, las heterotop铆as prosperan en las emociones, los deseos, las opiniones, la memoria subjetiva y la memoria colectiva. A medida que el tiempo avanza, 鈥渟i las gentes piensan, creen o saben ... que algo ocurri贸 en un lugar, los distintos gestores de su memoria colectiva construyen y reconstruyen estos hechos una y otra vez鈥, cimentando permanentemente un evento en esa forma de recuerdo repetido, ya sea recordado con precisi贸n o no (Garc铆a 335).

Fernando de Rojas es, pues, un 鈥済estor de la memoria colectiva鈥 frente al torbellino cultural causado por la transici贸n al Renacimiento. En efecto, el autor judeoconverso (Aronson-Friedman 79) protege su propia memoria en La Celestina, as铆 como la memoria de este per铆odo transitorio y sus transgresiones en el burdel clandestino. El burdel se sit煤a en el mundo de la influencia hist贸rica, corrompiendo a la sociedad y exponiendo a los individuos a una estructura anti-feudal. Esta intersecci贸n entre legalidad y marginalidad, feudalismo y capitalismo, el comportamiento criminal y el cortejo inocente transforma su casa en una heterotop铆a: un espacio donde se eluden las restricciones sociales y los actos transgresores redefinen los l铆mites del poder, la moralidad y la identidad. Si invertimos esta perspectiva, su heterotop铆a transforma la sociedad, derrumbando las barreras sociales y desencadenando relaciones desafortunadas entre los marginados y los institucionalizados.

La casa de Celestina ejemplifica, pues, la consolidaci贸n del poder social en estos lugares de encuentro privados y subversivos: los marginados y los ricos se mezclan en un matrimonio profano, abriendo caminos para el trastorno de la narrativa social. Asimismo, en la obra, la heterotop铆a de la casa de Celestina arrasa con las vidas de Calisto y Melibea, afectando a muchas otras vidas en el proceso. De la misma manera, las heterotop铆as modernas, como las redes de tr谩fico de personas y las plataformas de redes sociales, contin煤an desafiando la autoridad dominante en el mundo contempor谩neo. En efecto, diversas plataformas de redes sociales permiten la difusi贸n de desinformaci贸n a niveles significativos (Vallance 2023), y estas nuevas heterotop铆as siguen siendo fuerzas poderosas que moldean, desaf铆an y redefinen las estructuras sociales, exigiendo vigilancia para evitar su influencia descontrolada. 

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La perdurabilidad de heterotop铆as como la casa de Celestina subraya su capacidad de funcionar como espejos de las transformaciones sociales. A trav茅s de din谩micas de poder manipuladoras, estas heterotop铆as invierten la estructura social feudal mientras construyen simult谩neamente nuevas v铆as sociales: las mujeres de la clase campesina adquieren poder sobre se帽ores en el burdel clandestino. La casa de Celestina, como un heterotop铆a anti-feudal, representa un microcosmo de agitaci贸n econ贸mica, moral y social durante la transici贸n de la Espa帽a medieval del feudalismo al capitalismo. Ya sea en forma de la casa de Celestina o en manifestaciones modernas, las heterotop铆as contin煤an sirviendo como espacios donde las voces marginadas interrumpen y redefinen las estructuras sociales, inst谩ndonos a confrontar su influencia transformadora y a prevenir sus consecuencias impredecibles.

[1] Fernando de Rojas. La Celestina. Madrid, C谩tedra Letras Hisp谩nicas, 1997.

[2] Sanmart铆n Bastida, Rebeca. 鈥淪obre el teatro de la muerte en La Celestina: El cuerpo 鈥渉echo pedazos鈥 y la ambig眉edad macabre. eHumanista, 5, 2005, pp. 113-25; Gerli, Michael. 鈥溾楢gora que voy sola鈥: Celestina, Magic, and the Disenchanted World鈥. eHumanista vol. 19, 2011, pp. 157-71; Byabartta, Debarati. 鈥淭res anti-hero铆nas picaresca-celestinescas: los cuerpos femeninos radicalmente subyugados en La hija de Celestina鈥. Celestinesca, no. 41, 2017, pp. 61鈥82; Gam贸n Fielding, Electra. 鈥淐onfining the P铆cara: Ethnic Violence and Heterotopic Spaces in La hija de Celestina.鈥 Confined Women: The Walls of Female Space in Early Modern Space. Eds. Brian M. Phillips and Emily Colbert Cairns. Hispanic Issues Online, no 25, 2020, pp. 128鈥145; L贸pez Gonz谩lez, Lu铆s F. 鈥淐elestina as Parrhesiastes: Parrhesia and Truth in Celestina鈥檚 Visits to Melibea鈥. Bulletin of Spanish Studies, 97 (3), 2020, pp. 299鈥320.

[3] La traducci贸n al espa帽ol es m铆a.

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